Alzhéimer, un pulso a la vida a través de la memoria

El síntoma más conocido es la pérdida de memoria, pero en el alzhéimer también se dan alteraciones del pensamiento y del comportamiento que interfieren con la vida cotidiana.

Dr. Juan Carlos Aguirre, Centro de Salud de Casería de Montijo

 

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DOCTOR, estoy perdiendo la memoria! No me acuerdo de donde dejo las cosas y a veces entro en una habitación y me pregunto qué es lo que he venido a hacer… ¿tendré alzhéimer?
La memoria no es un disco duro de ordenador donde se almacenan datos y se crean carpetas para archivarlos y recuperarlos cuando se necesite; si fuese así sería infalible, por tanto no se trata de “un almacén” de datos, sino de una habilidad para adquirir, almacenar y recuperar la información (“es el diario que todos llevamos con nosotros”). Tanto el aprendizaje como el almacenamiento como la recuperación de la información están influidas por características humanas como las emociones, los sentimientos y la atención: podemos recordar experiencias de nuestra infancia, jugar al ajedrez o hablar un idioma diferente a pesar de no haberlo practicado durante años; podemos tener “buena memoria” para unas cosas y no para otras.
Por otra parte, siempre que recuperamos un recuerdo, éste sufre algún cambio: nuestra imaginación y nuestra personalidad pueden suplir las lagunas de la memoria dramatizando o adornando cualquier acontecimiento.
Con el paso de los años es “normal” que aparezcan leves olvidos o retrasos de la memoria. En alguna ocasión todos hemos tenido dificultad para recordar una palabra o el nombre de alguien. Sin embargo, en una persona con la enfermedad de Alzheimer estos síntomas serán cada vez más graves y frecuentes; por ejemplo: cualquiera de nosotros puede olvidar donde ha dejado las llaves, en cambio, una persona con Alzheimer puede colocarlas en un lugar inusual, como el frigorífico, o incluso no recordar para que se usan las llaves.
Se trata de una enfermedad progresivamente invalidante, de causa desconocida, donde la prevención y el tratamiento no siempre son eficaces.
Puede afectar a cualquiera, sin distinguir entre hombres y mujeres, ni entre razas ni grupos sociales. Por lo general, se presenta por encima de los 65-70 años de edad, pero puede haber casos de inicio en menores de 50 años, sin saber el porqué.
El síntoma más conocido es la pérdida de memoria, pero en el Alzheimer también se dan alteraciones del pensamiento y del comportamiento que interfieren con la vida cotidiana de quien las padece y de su familia.

Síntomas más comunes de la enfermedad 
>Memoria. Cambios en la memoria y el aprendizaje
Una de las señales más comunes que nos ofrece el alzhéimer, especialmente en las etapas tempranas, es olvidar información recién aprendida, lo que suele llevar a repetir de forma reiterada la misma pregunta.

>Percepción. Desorientación respecto al tiempo o el espacio

Muchas personas que padecen la enfermedad de alzhéimer sufren confusión y desorientación en el tiempo y el espacio.  Por ejemplo, quererse ir de la casa argumentando que esa no es su casa; o perderse o extraviarse, incluso en su propio vecindario.
>Psicología. Cambios en los estados de ánimo o la personalidad
En muchos casos los estados de ánimo se hacen más volubles y es más normal mostrarse cansado, callado, triste o deprimido. tenso, inquieto, irritable o agresivo. Asimismo, en algunos casos, sumado a que no se reconoce a algunos familiares, la persona afectada puede mostrarse paranoica, susceptible o sospechar de todo mundo.
>Entorno. Trabas para reconocer a familiares o amigos
En ocasiones, es habitual quererse ir de la casa argumentando que esa no es su casa. Perderse o extraviarse, incluso en su propio vecindario. No poder reconocer a familiares cercanos: esposo, esposa o hijos. Por ello, son importantes los cuidados y el acompañamiento de las personas afectadas.
>Actividades cotidianas. Dificultades para las tareas habituales
Es normal perder las cosas, dejarlas o esconderlas en lugares poco usuales.. La persona con alzhéimer va a tener problemas a la hora de manejar sus actividades laborales, sus responsabilidades en el hogar, sus relaciones personales e incluso la organización de su tiempo libre. Pese a todo, hay que recordar, como ya hemos señalado, que hay pérdidas de memoria “normales” quizá motivadas por el cansancio, por el estrés, por la falta de atención (“tener muchas cosas en la cabeza”) o relacionadas con otras enfermedades.
FUENTE: http://www.diariodecadiz.es/

 

Acerca de ascadacr

Organización sin fines de lucro, en pro de familiares y cuidadores de pacientes con Alzheimer y enfermedades afines.
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