¿Cómo ayuda el Bingo al déficit de percepción visual y cognitivo?

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El bingo es una actividad popular en residencias de personas mayores, centros de día y lugares de ocio frecuentados por la tercera edad. Se trata de una actividad a la que todo el mundo recuerda ir, donde siempre se cuelga el cartel de “aforo completo”. Sin duda el bingo fomenta la socialización pero sus beneficios van mucho más allá de esta.

Los investigadores de la Universidad Case Western Reserve, la Universidad de Boston y la Universidad Estatal de Bridgewater, encontraron interesantes resultados al utilizar cartones de bingo adaptados. Estos impulsaban el pensamiento y las habilidades para el juego en personas con dificultades cognitivas y problemas de percepción visual producidos por la enfermedad de Alzheimer (EA) o la enfermedad de Parkinson (EP).

El hallazgo general fue el mejor desempeño tanto en personas sanas como afectadas cognitivamente, lo que sugiere que el apoyo visual es un elemento sencillo de aplicar en una intervención para potenciar el rendimiento cognitivo.

Los resultados fueron publicados en el artículo, “¡Bingo! Externally-Supported Performance Intervention for Deficient Visual Search in Normal Aging, Parkinson’s Disease and Alzheimer’s Disease”, en la revista Aging, Neuropsychology and Cognition.

Cuando las personas envejecen, comienzan a perder la sensibilidad de percibir contrastes. Se agrava en las personas con demencia, de acuerdo con Grover C. Gilmore, un psicólogo y decano de la Escuela de Mandel de Ciencias Sociales Aplicadas de la Universidad Case Western Reserve.
El Bingo es una práctica común en las residencias de ancianos con carácter social , y al mismo tiempo ayuda a mantener la mente activa.

Pero poco se sabe acerca de cómo los problemas de percepción visual – común en jugadores de edad avanzada – pueden afectar a la forma en que estas personas piensan y juegan, dijo Gilmore, quien ha realizado extensas pruebas en su laboratorio de Percepción de la Case Western Reserve.
Los investigadores probaron cartones de diferentes tamaños, contrastes y complejidades visuales para averiguar cómo los problemas de percepción visual afectan a las funciones cognitivas de los participantes del estudio: 19 adultos más jóvenes, 14 individuos con EA probable, 13 pacientes con EA emparejados con adultos sanos , 17 individuos con EP y 20 adultos sanos emparejados con adultos con EP.

Cuando los participantes del estudio jugaron al bingo en cartones generados por ordenador que fueron manipulados para el brillo, tamaño y contraste, los investigadores pudieron comparar el rendimiento entre los diferentes grupos de edad y de salud.

Con algunos cambios de contraste y tamaño en los cartones, los investigadores reportaron descargauna mejoría en la ejecución del juego. Aquellos con demencia leve, pudieron participar en los niveles de sus compañeros sanos.

Gilmore y el investigador principal del estudio, Alice Cronin-Golomb de la Universidad de Boston, han colaborado durante dos décadas en los proyectos que tienen en cuenta los déficits sensoriales visuales y la cognición en las personas con demencia. Para las personas con EP, la conducción se ve afectada por los contrastes bajos como se ha demostrado en situaciones de niebla simuladas.

Ellos han encontrado que el aumento de contraste en el entorno de vida y también en la mesa permite a las personas con demencia – que han perdido la capacidad de distinguir entre objetos de contraste similar-  moverse con seguridad alrededor de sus hogares y mejorar su alimentación.

Por ejemplo, poner un sofá negro en una habitación blanca mejoraría el contraste de la habitación y hace que moverse sea más fácil para las personas con demencia. Además, encontraron que las personas con demencia en realidad comen más si utilizan un plato blanco y se ubica la vajilla sobre un mantel oscuro o también si los alimentos contrastan por su color respecto al plato donde se sirven.

Impulsar el contraste está entre las intervenciones no farmacológicas que trabajan sobre el diseño ambiental. Los investigadores afirman que estas intervenciones permiten a las personas con demencia y otras con déficit de percepción visual vivir de forma independiente, realizando tareas cotidianas y disfrutando de la vida con acciones tan sencillas como la lectura de un libro.

Referencias:

1. Thomas M. Laudate, Sandy Neargarder, Tracy E. Dunne, Karen D. Sullivan, Pallavi Joshi, Grover C. Gilmore, Tatiana M. Riedel, Alice Cronin-Golomb. Bingo! Externally supported performance intervention for deficient visual search in normal aging, Parkinson’s disease, and Alzheimer’s disease. Aging, Neuropsychology, and Cognition, 2011; 1 DOI: 10.1080/13825585.2011.621930

Nuria Carcavilla

QMAYOR

Fuente: http://www.qmayor.com 

Acerca de ascadacr

Organización sin fines de lucro, en pro de familiares y cuidadores de pacientes con Alzheimer y enfermedades afines.
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