La apnea, factor de riesgo para accidentes cerebrovasculares

La apnea, factor de riesgo para accidentes cerebrovasculares

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La Dra. Belén Esparis, directora médica del Centro para Trastornos del Sueño del Centro Médico Mount Sinai, ha atendido pacientes que han sufrido accidentes luego de quedarse dormidos al volante y a otros que han desarrollado ritmos cardíacos anormales.

¿El factor denominador? Todos sufren de apnea obstructiva del sueño, un trastorno común del sueño que se caracteriza por interrupciones en la respiración durante el sueño, lo que puede ocurrir tanto como 100 veces por hora.

El trastorno del sueño afecta mayormente a personas de 40 años o más y que a menudo están sobrepeso. El trastorno del sueño lo sufren más hombres que mujeres, pero es más común en ambos sexos según se envejece.

Se conoce que la apnea del sueño produce una serie de problemas cardiovasculares, neurológicos y de comportamiento, incluyendo alta presión sanguínea, ataques al corazón, memoria pobre, falta de concentración y depresión.

“Más que hacer la relación entre ellos, lo que realmente deseamos es comprender por qué una condición provoca la otra”, dice el Dr. Alberto Ramos, codirector del Programa de Trastornos del Sueño UHealth de la Universidad de Miami, quien está llevando a cabo una investigación sobre la apnea del sueño como factor de riesgo para accidentes cerebrovasculares.

Un accidente cerebrovascular ocurre cuando se interrumpe el suministro de sangre a una parte del cerebro, privando a éste de oxígeno. Puede ser causado por el estrechamiento o bloqueo de una arteria que suple sangre al cerebro o por la rotura de un vaso sanguíneo.

Las interrupciones en la respiración que caracterizan la apnea del sueño provocan una disminución de los niveles de oxígeno en la sangre y en el cerebro.

“La apnea del sueño desencadena una serie de respuestas en el cuerpo como resultado de los niveles bajos de oxígeno”, dice Ramos. “Una de ellas es la hipertensión”.

La hipertensión asociada con la apnea ocurre debido a la tensión que producen en el sistema cardiovascular los niveles bajos de oxígeno en la sangre y el cerebro. Así como la presión sanguínea alta es un factor individual de riesgo para los accidentes cerebrovasculares, la apnea se convierte en una causa indirecta de accidente cerebrovascular.

La apnea tiene más probabilidad de provocar accidentes cerebrovasculares isquémicos, aquellos causados por una interrupción del suministro de sangre al cerebro.

De acuerdo con Ramos, la presión sanguínea alta puede causar endurecimiento o estrechez de las arterias, lo que algunas veces restringe el flujo sanguíneo a órganos y tejidos. Las arterias estrechas son más propensas a acumular placa, lo que puede luego restringir el flujo sanguíneo.

Aunque la apnea produce niveles bajos de oxígeno en el cuerpo y provoca otras complicaciones, el desorden del sueño en sí mismo no es fatal y no es causa directa de un accidente cerebrovascular.

“La apnea en sí, no provoca un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular, es lo que ocurre al sistema circulatorio y al corazón lo que causa el accidente cerebrovascular”, dice el Dr. Sachin Rastogi, radiólogo en la División de Neuroradiología Intervencionista en el Centro Médico Mount Sinai en Miami Beach.

De acuerdo con Rastogi, cuando al cuerpo le falta oxígeno, como es el caso con la apnea obstructiva del sueño, el cuerpo libera catecolaminas, un tipo de adrenalina, para abrir las vías respiratorias. Las catecolaminas estrechan los vasos sanguíneos, y los vasos sanguíneos estrechos pueden producir hipertensión.

Es importante notar que el efecto de la apnea del sueño en el sistema circulatorio y todos los procesos del cuerpo asociados con niveles bajos de oxígeno e hipertensión, no pone a las personas en riesgo de accidentes cerebrovasculares de un día para otro.

“Toma varios años o décadas de que todas estas cosas estén dándose para que suceda un accidente cerebrovascular”, dice Rastogi.

La obesidad y la edad son dos factores de riesgo asociados con la apnea obstructiva del sueño, pero aquellas personas que son delgadas y jóvenes también están en riesgo.

En el caso de personas que no están sobrepeso, la apnea del sueño puede ser causada por tener una lengua larga, una quijada estrecha o una úvula o campanilla larga, que es el tejido que parece una bolsita y que cuelga de la parte de atrás de la garganta.

La apnea del sueño en los niños está relacionada con amígdalas agrandadas, los tejidos que se observan en ambos lados de la garganta en la parte de atrás de la boca, y adenoides grandes, que son los pequeños tejidos ubicados detrás de la cavidad nasal. La apnea del sueño en los niños es usualmente tratada fácilmente removiendo quirúrgicamente las amígdalas y adenoides.

Sin embargo, con la reciente epidemia de obesidad infantil, la causa de los trastornos pediátricos del sueño no solo es causada por amígdalas grandes.

“Los problemas de salud que una vez pertenecían solo a los adultos, los vemos ahora también en los niños”, dice el Dr. Sayed Naqvi, neurólogo y director médico de accidentes cerebrovasculares en el Miami Children’s Hospital. “Los malos hábitos, comer mal, fumar y abusar del alcohol, desarrollan lentamente enfermedades en los adultos. Actualmente los jóvenes copian malos hábitos de los adultos y desarrollan enfermedades de adultos.”

Los pobres hábitos alimentarios en las familias contribuyen a la obesidad infantil y algunos de los pacientes adolescentes de Naqvi, sufren de apnea del sueño por las mismas razones que una persona de mediana edad.

La apnea del sueño debe ser tratada para eliminar el potencial de accidentes cerebrovasculares y otros riesgos asociados con niveles bajos de oxígeno en el cuerpo. Las máquinas de presión positiva continua en vía aérea, conocidas como CPAP, por sus siglas en inglés, utilizan máscaras nasales y una manga conectada a la máquina para llevar aire presurizado a los pulmones.

Para los pacientes con sobrepeso, la solución para la apnea del sueño y todos los riesgos asociados es perder peso.

“No considero que el perder peso es una alternativa de tratamiento”, dice Esparis. “Es un estándar de cuidado.”

Ramos les dice a sus pacientes que cuiden su sueño y adopten buenos hábitos para dormir – no tomar cafeína cerca de la hora de irse a dormir, no ver televisión en la cama, oscurecer el cuarto y poner el termostato en una temperatura agradable para evitar dar vueltas.

“Creemos que el sueño es la tercera pata del trípode de la salud, para un estilo de vida saludable usted necesita dormir bien, hacer ejercicio y comer bien”, dice Ramos. “Tratamos de forzar esas tres cosas con los pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares y para todos nuestros pacientes.”

Acerca de ascadacr

Organización sin fines de lucro, en pro de familiares y cuidadores de pacientes con Alzheimer y enfermedades afines.
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