“El niño, la mariposa y el capullo”

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“El niño, la mariposa y el capullo”

Un hombre encontró un capullo de una mariposa y se lo llevó a casa para poder ver a la mariposa cuando saliera. Un día vio que había un pequeño orificio y que la mariposa forcejeaba duramente para poder pasar su cuerpo a través del pequeño agujero.

El niño, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y con una pequeña tijera hizo el agujero más grande y ahí fue que por fin la mariposa pudo salir del capullo. Sin embargo, al salir la mariposa tenía un cuerpo muy hinchado y unas alas pequeñas y dobladas. El niño esperaba que en cualquier instante las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar al cuerpo.

Ninguna de las dos situaciones sucedieron y la mariposa solamente podía arrastrarse en círculos con su cuerpecito hinchado y sus alas dobladas. Nunca pudo llegar a volar.

Lo que el niño en su bondad no entendió, fue que la lucha requerida por la mariposa, para salir por el diminuto agujero, era la forma en que la naturaleza forzaba fluidos del cuerpo de la mariposa hacia sus alas, para que estuviesen grandes y fuertes y luego pudiese volar.

La libertad y el volar solamente podían llegar luego de la lucha. Al privar a la mariposa de la lucha, también le fue privada su salud.

Algunas veces las luchas son lo que necesitamos en la vida. Si Dios nos permitiera progresar por nuestras vidas sin obstáculos, nos convertiría en inválidos. No podríamos crecer y ser tan fuertes como podríamos haberlo sido.

Cuántas veces hemos querido tomar el camino corto para salir de dificultades, tomando esas tijeras y recortando el esfuerzo para poder ser libres.

“Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1

“En el mundo ustedes tendrá tribulación, pero TENGAN VALOR, ANIMO yo he VENCIDO al mundo” Juan 16,33

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin”. Eclesiastés 3:11

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Eclesiastés 3:1.

Fuente: evangeliocr

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Acerca de ascadacr

Organización sin fines de lucro, en pro de familiares y cuidadores de pacientes con Alzheimer y enfermedades afines.
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4 respuestas a “El niño, la mariposa y el capullo”

  1. Enrique Rossel dijo:

    Me llegó en el momento preciso y me ayudó,
    Mil gracias,
    ER

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  2. Rosa María de Jesús Induni López dijo:

    Me gustó mucho esta reflexión, me ayuda a seguir adelante en la lucha diaria. Yo soy católica, porque creo que es la iglesia más completa, más firme, más realista. Otras tendencias espirituales no me convencen tanto, más bien, a veces creo que no permiten supera el límite personal e impiden seguir creciendo, incluso crecer con seguridad, caminar sobre un sendero relativamente seguro es gran parte de la estrategia para poder llegar a la meta.

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  3. Ma Isabel dijo:

    Me encanto y Dios sabe lo que hace con nosotros, pongamos nuestra fe en Dios. soy católica, por gracia de DIOS Y TU?

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