RSS

Archivo de la categoría: Cartas de familiares

Baúl de recuerdos

BAÚL DE RECUERDOS

No me olvides por favor porque al hacerlo muero
He llorado cuando mi mente no se ubica en el tiempo,
y al no conocer donde piso he sentido desfallecer
el ánimo y el deseo de la vida cuando pienso en el olvido.
¿Cómo he de olvidar a quien amo y a quienes me han amado?
¿Cómo el rostro de mi madre he podido de olvidar
y la sonrisa de mi amigo y el lugar en que ambos reímos?
¿Cómo podré olvidar a quien me arrulló de pequeño,
a quien me ensenó a escribir y quien de amor me llenó?
¿Cómo podré olvidar la ruta hacia mi casa
y el camino hacia mi lecho al desear descansar?
¿Cómo podré olvidar el nombre de mi querido perro
y la manera de leer lo que con estro he escrito?
¿Cómo he de olvidar amarrarme los zapatos,
y el nombre de mi mujer amada y el de cada uno de mis hijos
quienes marcaron en mi vida las ansias de vivir,
cuando con esfuerzo busqué darles lo mejor de mi
y los vi crecer bajo la sombra de este sensible roble
que al borrador de evocaciones se resiste con todo afán.
Esa mano extraña que se lanza como un velo
sobre el baúl de los recuerdos que cada uno tenemos.

No me olvides por favor ni me dejes olvidar, aunque yo te demuestre olvido
pues como encerrado me encuentro en una esfera de vidrio,
te oigo y también te miro y mi alma te pide a gritos
que no dejes de acariciar mis sienes como a un niño,
y el no poder coordinar para mí es un martirio
y el tenerte a mi lado me trae gozo y alivio.

No me olvides por favor porque al hacerlo yo muero,
relátame por favor lo que ambos en el pasado hicimos
recuérdame por favor como alguien que siempre te amó
recuérdame por favor como se recuerda al amigo,
ayúdame por favor a sacar del olvido
mi baúl de recuerdos de los que muchos viví contigo.

JACAMO
Viernes 15 de Mayo 2009.

Autor: José Calvo, Grecia, Alajuela, Costa Rica
 
2 Comments

Publicado por en 04/10/2012 in Cartas de familiares, Familiares, Gerenal

 

Difícil carta a mi padre, enfermo de Alzheimer al igual que mi madre

Difícil carta a mi padre, enfermo de Alzheimer al igual que mi madre

Striptease emocional, sentimientos a flor de piel, de una hija que pide un poco de colaboracion, dentro de lo posible, ante una situación familiar límite.

REPROCHES DESDE EL CARIÑO
Ana Romaz / Actualizado 2 diciembre 2011

Me siento tan mal, desde hace tiempo, con la actitud de mi padre frente a lo que nos está ocurriendo como familia, que he decidido escribirle una carta para hacerle llegar mis sentimientos.

“Querido Papá,
Hace ya tiempo que necesito y quiero hablar contigo de lo que está ocurriendo en casa. Pero no quieres saber nada de conversaciones, rehuyes los acercamientos y sigues con tu postura de rechazo de la Realidad.
Estás enfermo, tienes Alzheimer, exactamente igual que Mamá, hasta en esto vais juntos. Y estoy segura que tu lo sospechas, si es que no lo sabes con certeza…exactamente igual que te pasa en el caso de Mamá.

El problema no es tu enfermedad, ni la suya, que aún siendo un golpe duro que nos ha dado la vida a todos, a todos, es algo a lo que no cabe más que enfrentarse y punto. El problema es tu actitud frente a esa realidad que nadie puede cambiar.

Llevas mucho tiempo fingiendo que no pasa nada, tratando de disimular cada vez que percibes que no te acuerdas de alguien o de algo, mintiendo y justificando situaciones kafkianas y recurriendo a cargar contra los que te rodeamos, en lugar de tener el valor de afrontar lo que hay y poner de tu parte es este proceso, en el que nunca has estado solo.

No quisiste enfrentarte a la verdad cuando Mamá comenzó a tener perdidas de memoria, escondiste la cabeza como un avestruz y tuvimos que ser nosotros los que tomamos cartas en el asunto y empezamos las gestiones médicas y administrativas para que ella esté lo mejor atendida en cada momento. No has ayudado nada en todo este tiempo, y todos hemos tenido que ver y llorar por la desatención que has tenido hacia ella, en cosas tan elementales que duele nombrarlas: la higiene, el cuidado personal, la atención profesional, que incluso hemos propiciado que sea en vuestra casa y tu insistes en decir que no sirve para nada… en fin, podrías haberlo hecho mucho mejor… si hubieras tenido costumbre de cuidar a alguien, de estar pendiente de alguien. Ya sé que a los hombres de tu generación os educaban para ser atendidos y cuidados, pero hay que saber estar a la altura…¡Que distinto habría sido todo si hubieras enfermado tu primero!

Y, ahora, tu también necesitas ayuda… y yo creo que lo sabes perfectamente, pero la soberbia y el miedo te están haciendo mostrar tu cara más fea, esa que se espera no tener que ver nunca en un padre.

¿No te has planteado que nosotros sabemos de la tristeza, de la inseguridad que sientes cuando te ves desbordado por lo que te rodea? A pesar de lo mal que nos hemos sentido por tu actitud con Mamá, siempre hemos estado dispuestos a ayudaros en todo lo necesario, nosotros y nuestras familias.

Reacciones de niño pequeño

Pero tú, en lugar de aceptar lo inevitable con el mismo coraje y las ganas de vivir que Mamá nos demuestra cada día, reaccionas como un niño y no te tomas una medicación que lo que pretende es ralentizar tu deterioro, ofendes y dañas emocionalmente a los que os cuidan, descalificas a quienes pretenden ayudaros, y así un día tras otro…

Tenéis la enorme suerte de tener una familia implicada en cuidaros, por encima de todo, y no por que os lo debamos (no se traen hijos al mundo como “inversión para cuidados geriátricos”, como has llegado a decirnos) sino por qué nos nace el deseo de veros bien y queremos que el tiempo que Dios os dé lo viváis con el cariño, las atenciones y la preocupación que sentimos.
Si esta carta te ayuda a entender que siempre se puede corregir un rumbo equivocado me alegraré profundamente.

La mejor prueba de mi amor por ti es estar tratando de hacerte apreciar lo mucho que tienes, que no estáis solos, que no lo habéis estado ni lo vais a estar, que esta situación no es una putada que te ha hecho a ti la vida sino algo que nos afecta a todos y ante lo que estamos juntos.

Déjate cuidar, deja que cuidemos de Mamá como se merece, no tenemos otro deseo que saber y ver que estáis bien, y de seguir a vuestro lado.”

Te quiere,
Tu hija
FUENTE: www.hechosdehoy.com
 
4 Comments

Publicado por en 12/02/2011 in Cartas de familiares, Familiares, Gerenal

 

Etiquetas:

La bendición de un anciano

LA BENDICIÓN DE UN ANCIANO

Bendito eres,

si comprendes que mis manos tiemblan

y que mis pies se han vuelto lentos.

Bendito eres,

si te acuerdas que mis oidos

ya no oyen tan bien

u que ya no entiendo todo.

Bendito eres,

si sabes que mis ojos ya no ven bien

y que ya no entiendo todo.

Bendito eres,

si no te pones violento

porque dejé caer la taza más bonita

o porque por enésima vez te repito

el mismo cuento.

Bendito eres,

si me sonries y me preguntas

por los días de mi juventud.

Bendito eres,

si me tratas con ternura,

entiendes mis lágrimas silenciosas

y me haces sentir que soy amado.

Bendito eres,

se te quedas un poco más conmigo

y me tomas de la mano un ratito

cuando deba entrar solo en la noche.

Bendito eres, y yo

cuando esté en el cielo

alumbraré las estrellas

para ti.

Más tiempo yo mismo.

Mejor tiempo juntos.

Autor: Desconocido

 

Etiquetas:

My Mom My Hero

Tomorrow is my birthday.  Today when I spoke to my mom I asked her to get ready and practice her singing, because tomorrow I would like her to sing to me the Happy Birthday song. We both giggled, and I absolutely love that my mom is still able to sing, and especially to me.  I  actually cherish it.

I asked my mom if she could believe that she gave birth to me so many years ago. Ruthie laughed  and replied “if you tell me that I did, then I believe it”. You see, my mom because of Alzheimer’s cannot even remember when I was born or how old I am. In fact, she does not know how old she is either.
Now that is not such a bad thing !

 ”Mom  do you know how old I am”? Ruthie replies” no I don’t remember and as long as you have your health and are alive ,that is all that matters”. So Ruthie my post today on my blog is dedicated to the one I love . My mom named Ruthie.

My mom gave birth to me when she was twenty four years old. My brother Gil was born five years earlier. My mom cuddled me, fed me, dressed me, sent me to ballet school,gave me piano lessons ,sent me to sleep away camp,took me on vacation, took me to historic sites,cultural events, museums, and concerts . My mom who took care of me as a young child and through my teenage years then sent me off to college and watched as I became a bride(not once but twice)and later as I became a mother myself.

This is the mom who watched and took care of my dad for nine long months as he was in a nursing home dying. My mom who throughout her years who has held her head high and has shown me much strength and courage. My mom who although she suffers from Alzheimer’s and macular degeneration
at the age just shy of eighty seven never seems to complain or sound depressed. My mom who every day when I call her sounds so cheerful. My mom when I say hello, this is the mom who has a big smile on her face and laughter in her heart and says “hi sweetie”.

This is my mom whom I have fallen deeply and passionately in love with the last several years.
This is my mom who gave birth to me, who brought me into this world and raised me to be a caring human being. This is the mom I want to thank.  This is the mom who has become my hero . Today with my birthday one day away I want to thank her for all that she has done and dedicate to her all my love. For without my mom I would not be here. Thank you mom and this I dedicate to you.

Autor: Lisa Hirsch – New York, USA.

 
 

Etiquetas:

La mirada de mi madre

Cuando logro encontrarme con sus ojos y adentrarme en su mirada dulce e infinita, pareciera que el tiempo se detuviera ante mí. No me canso de hacerlo cada vez que puedo para para robarsela al tiempo, entrelazando su mundo con el mio, por un sutil hilo de ternura y amor.

Siempre he encontrado en esa mirada la fortaleza para continuar, para luchar contra el oceáno de los imposibles, para encontrar la paz, para recordar la fe que me fue inculcada y la sabiduria.

Me dicen que un día ya esos ojos no podrán reflejarse más en los mios, que estarán ahí pero muy lejanos… quizás a simple vista será así, pero ninguna enfermedad logrará apagar ese par de hermosos luceros que iluminan los ojos de mi alma desde el día en que nací y es ahí donde perdurarán por siempre…

Doy gracias a Dios, por cada día que me obsequia su compañia y el privilegio de poder perfumar sus pies y besar sus manos, porque por ella es que soy gran parte de lo que soy.

Te amo y te amaré por siempre mi viejita hermosa!!.

Tu hija que te adora.

Por: María Soledad Chaves O. – Cuidadora principal.

 
3 Comments

Publicado por en 03/16/2011 in Cartas de familiares, Familiares, Gerenal

 

Etiquetas:

Una historia de amor en la enfermedad de Alzheimer

Cuando Loreto tenía 42 años la enfermedad tocó en su puerta. En 1986 poco o nada se conocía del diagnóstico. De hecho fue en La Coruña donde le abrieron los ojos. Aquí no sabían nada. La entrega de Sindo, su marido, ha sido tal que, como no tenía donde dejarla, se la llevaba al trabajo: si tenía que hacer repartos, la sentaba en la camioneta, taponaba la puerta contra la pared para que no escapara, y así… años.

Esta no es la historia de una mujer enferma. Es una historia de amor, de lo contrario es impensable que Sindo Fuentes y Loreto Barrasa hayan vivido con el Alzhéimer a cuestas, luchando cada vez contra olas más altas pero teniendo a mano el chubasquero. Que el agua, no la salpique.

Esta cruel enfermedad tocó en la puerta de Loreto cuando tenía 42 años; es probablemente una de las más jóvenes enfermas de canarias atrapada por la dolencia. Tenía una vida llena de proyectos cuando un día, ya digo, con 42 años y con dos hijos quinceañeros comenzó el principio del fin. Depresión, desmemoria, confusión, agresividad… Loreto lleva 23 años sufriendo la enfermedad pero ella, en su desmemoriada y descontrolada mente, poco sabe ya del hombre que tiene a su lado Gumersindo Fuentes Sindo, que no se ha separado de su lado ni un instante. Lean y verán hasta que punto.

Solo el amor, la compasión, la gratitud y los recuerdos de una vida en común plena, pero escasa en el tiempo, han sido capaces de darle fuelle a este ser humano extraordinario. Por eso digo que la de Sindo y Lotero no es la historia de una enfermedad; no, no, es una historia de amor que conmueve y que nos reconcilia con esa parte de la sociedad aún generosa, aún comprometida.

Sindo habla y habla tratando de no hacer parada y fondo en su tragedia y venirse abajo. Llora de vez en cuando, pero con disimulo se tapa la cara. No quiere que le vea. No sabe que no es Supermán. «¿Sabes cómo la conocí…?», dice. «Yo hice el cuartel en Aviación y un día en un guateque de reclutas vi a Loreto sentada, con una rebeca en las rodillas. Era preciosa…me acerqué y bueno… ya sabes ‘¿bailas…?’, me dijo que sí… desde ese día hasta hoy, estamos juntos. Era una chica muy guapa…¡mírala, mírala aquí…! (muestra fotos de la época). Éramos dos chiquillos, 16 o 17 años, más o menos, y entonces comencé a buscarla a la puerta del colegio don Antonio (Alcaravaneras). Salíamos mucho, nos gustaba bailar, el cine, y hasta ganamos concursos porque lo hacíamos muy bien. Bailábamos de todo, era una maravilla de mujer…».

Esa «maravilla de mujer» de la que habla con devoción está sentada a nuestro lado, en un banco, mirando sin ver. Quieta. Inmóvil. En eso la ha convertido el Alzhéimer. Ni siente ni padece. «Tenemos dos hijos y aunque quieren ayudarme con su madre trabajan todo el día, tienen su vida y saben mi eterno alegato: ‘El problema de mamá es solo mío…».

Y así es. La vida de Sindo es la vida de una entrega absoluta a la mujer que quiere. Cada día de cada semana, de cada mes, de cada año Sindo la lleva a pasear durante dos horas. Loreto tiene dificultades para mover las piernas pero como el médico ha dicho que los ejercicios físicos retrasará la más que probable invalidez el paseo es una religión: «Lo peor es que vivimos en una casa sin ascensor; en el tercer piso. 69 escalones nos separan
Marisol Ayala

Fuente: Mundo Asistencial.com

 
Leave a comment

Publicado por en 02/01/2011 in Cartas de familiares, Familiares

 

¿Quién es un cuidador de un paciente con Alzheimer?

Es aquel que se deja guiar por el amor que siente en su corazón y debe ser la razón de quien cuida.

El que tiene que hacer magia con el tiempo, para que le alcancen las horas del día.

Aquel que en ocasiones no sabe si le duele más el cuerpo por el esfuerzo físico o el alma por el desgaste emocional y el abandono de tantos…

Pero que también tiene la dicha de velar por el bienestar de un ángel que ya no puede valerse por sí mismo.

El que se levanta con una sonrisa y es capaz de dar tantos abrazos y caricias en el día, como estrellas hay en el cielo, a pesar que no le vengan de regreso.

Aquel que también se le escapa una lágrima en un rinconcito tratando de renovar sus fuerzas y espíritu en una oración hacia el Santísimo.

El que se ha ido forjando el alma de hierro y el corazón de oro, en la entrega diaria.

Guerreros incansables de amor, eso son los cuidadores, a quienes debemos también cuidar para que no dejen de tener una vida propia y digna, así tal cual como esllo se la dan a quiien cuidan con tanta devoción.

A TODAS ESOS GRANDES HOMBRES Y MUJERES DE VALOR, NUESTRO RESPETO Y APOYO!

ASOCIACIÓN COSTARRICENSE DE ALZHEIMER Y OTRAS DEMENCIAS ASOCIADAS.
(ASCADA)

 
 

Etiquetas:

Yo aprendí a cerrar mis ojos y reflexionar

Siento que no recuerdes mi cara
Siento que no sonrías como antes
Siento que tus días a veces sean sombríos
Siento que algunas noches tengas miedo a pesar de que te coja de la mano

Siento que no puedas contarle tus cuentos a tus nietos
Siento que no llegues a realizar aquel viaje que tanta ilusión te hacia
Siento que dejes el último libro a medias
Siento que me mires y no me veas

Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste
Me duele que olvides lo que un día aprendiste y me enseñaste
Me duele solo poder hacerte compañía y aun así que te sientas a solas.
Me duele no verte sonreír cuando me ves
Me duelen tantas cosas que a veces me duele el alma

Lucho cada día por ti, por mí
Lucho ante la impotencia de no admitir que poco a poco te vas
Lucho porque comas, que lleves el pelo como siempre te gusto
Lucho porque camines y leas, aunque sea aquellos cuentos que tú me leías cuando era niña.
Lucho porque no dejes de ser tú misma,
Lucho por no perderte tan deprisa.

Perdóname si muchas veces te riño con o sin motivo. Perdóname si olvido que tú olvidaste que hoy es mi día. Perdóname si te fuerzo más de lo que debo. Perdóname si te pido que me mires. Perdóname si te pido que me oigas. Perdóname si te pido que me llames por mi nombre. Ese nombre que tú me pusiste. Perdóname por mi egoísmo a no aceptar el destino, nuestro destino. Perdóname por tener que decidir por ti.

Gracias por darme la vida, por amamantarme
Gracias por cuidarme cuando me subía la fiebre y lloraba sin parar o sin motivo…
Gracias por llevarme de paseo, por acompañarme el primer día al cole
Gracias por recogerme y cruzarme para que saliese a jugar con los amigos
Gracias por hacerme mi plato preferido, por salir temprano a comprar el pan tierno y ponerme el bocadillo.
Gracias por tratar que nunca me faltase al menos lo imprescindible
Gracias por decirte mil veces no a ti misma en pos de mí
Gracias por curarme las heridas
Gracias por tus cálidos y fuertes abrazos y besos.

Recordaré tus miradas cómplices
Recordaré tu interés por encauzar mi futuro
Recordare la tibieza de tus manos
Recordaré las historias que me contabas
Recordare…que me llevas, que te llevo en mi corazón

Me sentiré orgullosa de llevar tus apellidos
Me sentiré orgullosa de que por mis venas fluya la misma sangre
Me sentiré orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres
Me sentiré orgullosa de ser parte de ti y pasare el relevo.

Te perdono tus insultos, tus rabietas, tus amenazas
Te perdono las noches en vela
Te perdono porque tú me enseñaste a perdonar

Me has enseñado mucho, todo.
Me has enseñado a ser paciente, humilde, optimista
Me has enseñado el verdadero sentido de un nuevo día
Me has enseñado a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que ocurre, nos ocurre…
Me has enseñado a respetar la vida y no tener miedo a la muerte
Me has enseñado a quererte no por lo que fuiste sino por lo que eres

Cada día es un día menos para ti
Para que dejes de sufrir.

Cada día es un día menos para mí
Para decirte que te extrañaré, pero no te olvidaré
Estés donde estés, aquí,
O si tal vez ya no estas aquí
Quiero que sepas que aunque entre nosotros hubo enfados
Quedaron olvidados, solo recuerdo lo bueno.
Lo demás quedo olvidado.

Te quiero, aunque a veces no te lo llegase a decir
Te quiero, ahora, antes y siempre.

Te agradezco que a pesar de todo lo que hayamos sufrido
Yo haya aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a contener las prisas, a caminar despacio junto a ti en tus paseos,…..
-Autor desconocido-

MI MADRE QUERIDA… Q.E.P.D
29/11/35…18/10/05

* MARILUZ GUTIERREZ*  / VENEZUELA

 
 

Etiquetas:

MI MADRE…

MI MADRE…


 
Mi mejor amiga, mi confidente, mi complice en mis sueños de adolescente, la que siempre estaba ahí para mí, en las buenas y en las malas, hasta que un día hace casi nueve años empecé a perderla…
 
Mi familia y yo pensamos que era depresión, pero al llevarla al médico y luego de varios examenes recibimos la terrible noticia, es Alzheimer.
 
Sentí que el mundo se me venía encima, no podía aceptar que mi madrecita no volveria a ser nunca la misma y que esta enfermedad la consumiría en el tiempo y que llegaria el día en que ni sabria quien soy yo.
 
Perdimos en esos días también a mi papá, falleció de un infarto multiple.
 
Un sentimiento de soledad profundo invadió mi corazón y el de mis hermanos, que solo Dios logró llenar hasta el día de hoy inclusive. Él es nuestra fortaleza.
 
Luego de varios años de esta lucha de amor diaria, comprendí que debía dejar ir el recuerdo de la madre que Dios me regalo y prestó por tantos años y guardarlo en un cofrecito cerca de mi corazón. Entendí que es imposible no sentir dolor al irla viendo apagarse a poquitos con el tiempo, y que no puedo hacer nada por evitarlo, más si puedo darle todo mi amor, cuidados, comprensión y apoyo. Demostrándoselo en cada baño, comida, cambio de ropa, en cada paseo y en cada abrazo, sonrisa y beso que le doy.
 
Siento que la vida me ha devuelto la oportunidad de devolverle un poco de lo mucho que ella hizo por mí desde niña.
 
Mi viejita, como le digo de cariño, perdió el habla desde hace unos años, pero eso no ha sido un impedimento para comprenderla, con el lenguaje del amor todo es posible. Mis oídos ya no escuchan su voz, pero ha quedado grabada en mi alma y atravez de sus gestos y mirada puedo entenderla.
 
Es muy triste y duro, darte cuenta que al ir avanzando en esta enfermedad empiezas a quedarte sola, muchos amigos y familiares posiblemente no saben como manejar o sobrellevar esto y optan por alejarse. Pero gracias a Dios los verdaderos amigos se quedan y también algunos de la familia comparten el cuido con amor y entrega.
 
Personalmente tengo que dividirme entre ser cuidadora-hija, madre y trabajadora, no ha sido fácil lograr el equilibrio pero con ayuda de Dios lo he ido logrando, sin embargo, muchas veces también me gana el cansancio para ser sincera. Doy gracias a Casa Sol, centro diurno que nos ayuda a cuidarla y consentirla, mañana y tarde por tres días a la semana y a la Asociación Costarricense de Alzheimer por todo su invaluable apoyo.
 
No sé cuanto le quede de vida, pero lo que importa es aprovecharla al máximo, tanto mis hermanos como yo, queremos que se sienta viva apesar de todo, amada y comprendida, estoy orgullosa de que sea mi madre y feliz de tenerla aún conmigo.
 
Nunca dejará de ser mi mejor amiga, aunque ella no me recuerde, yo sí sé quien es ella y la amaré por siempre…
 
María Soledad Chaves Ortiz
Cuidadora
Costa Rica

Publicado en Boletin Alzheimer Disease Internacional.

 
10 Comments

Publicado por en 03/12/2010 in Cartas de familiares, Familiares

 

Etiquetas: ,

AMAR A UN ADULTO MAYOR

Por Lic. Alejandra Marín Jiménez, Enfermera del Grupo Numar, Costa Rica
 
AMAR A UN ADULTO(A) MAYOR ES…
 
Amar a un adulto(a) mayor…
 
Es tener la paciencia de escuchar repetidas ocasiones historias del pasado, de lugares que ya no existengetImage y de costumbres que ya no se practican, porque todo lo demás es difícil de recordar.
 
Es comprender que escaparon de nuestro mundo, para vivir en uno propio llamado “demencia”.
 
Es ayudarlos a realizar actividades, que muchas veces ellos(as) hicieron por nosotros cuando eramos niños(as).
 
Es convertirse en sus manos o sus pies, porque los suyos ya no funcionan como antes.
 
Es olvidarse de la frase “a mi no me toca” y hacerlo todo con gusto, como si fuera para nosotros(as) mismos(as).
 
Es comprender que son personas muy valiosas, que son poseedores de algo que ningún ser humano, ni aún con todo el dinero del mundo podría adquirir de un momento a otro si quisiera: “experiencia”.
 
Que conservan uno de los más grandes tesoros que todos deseariamos de jovenes: “sabiduría”.
 
Pareja_ancianosQue pueden actuar de una forma inigualable ante las contrariedades de la vida porque tienen algo que muchos añoran y no consiguen: “paciencia”.
 
Y más que eso, están llenos de algo que le falta al mundo entero y que nos convertiría en mejores seres humanos, si tuvieramos sólo un poco del que ellos y ellas tienen para dar: “amor”.
 
Amar a un adulto(a) mayor es un mandato divino “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, y más aún cuando nuestro prójimo más cercano es uno o una de estos seres excepcionales, que tienen tanto que darnos, si tan solo nos dispusieramos a recibirlo.
 
Si tan solo pudiéramos comprender que algún día, el tiempo también agregará luces plateadas a nuestros cabellos y se encargará de que vivamos en este mundo, en donde ellos y ellas viven ahora; un mundo que muchas veces está lleno de falta de oportunidades, desprecio, incomprensión e impaciencia por parte de los que les rodean, ese mundo es el que en un futuro no muy lejano, todos y todas nosotros(as) cosecharemos los frutos que estemos sembrando el día de hoy.
 
1 Comment

Publicado por en 10/01/2009 in Cartas de familiares, Familiares, Reflexiones

 
 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.