http://www.documentales.es/ciencia/el-misterio-del-alzheimer/
Fuente: www.documentales.es
Pequeños ejercicios, hábitos saludables y una alimentación sana nos permitirán tener una “memoria de elefante”. No sólo los mayores deben practicarlo sino todos, grandes y chicos, para que nuestro cerebro funcione a la perfección.
La memoria es como un gran depósito de recuerdos que funciona de manera increíble. Podemos reaccionar con una rapidez enorme o quedarnos “en blanco” con una tontería que no somos capaces de recordar. La condición de una buena o mala memoria depende, entre otros factores, de la capacidad de concentración, el nivel de stress, la dieta, la edad, la tendencia genética, la calidad del sueño, los hábitos tóxicos y la actividad intelectual. El desarrollo de la memoria y la capacidad de retener imágenes se modifica a partir de los 30 años, cuando comienza un declive de las capacidades intelectuales que se acelera con la vejez. Buenos hábitos y unos ejercicios fáciles nos permitirán mantener nuestra memoria fresca y a punto.
- Gimnasia mental: El cerebro necesita actividad para ofrecer un rendimiento adecuado. Si no lo ejercitamos, disminuye su capacidad para pensar y recordar.
- Ejercitar la memoria: Hacer crucigramas.memorizar la lista del super, recordar la ropa que llevábamos unos días atrás, los personajes de un libro, lo que comimos, etc.
- El 80% de la memoria de las cosas lejanas es guardada de forma visual más que en palabras. Es por eso que, para recordar dónde dejamos algo olvidado, debemos tratar de “vernos” mentalemnte para saber lo que estábamos haciendo y ya nos acordaremos de lo siguiente.
- Anotar la información: Los datos se retienen más fácilmente si se escriben.
- Disponer de una agenda en la que poder ver todas las cosas que debemos recordar.
- Repasar la información que deseamos recordar en cuanto nos lo hayan dado. Intentarlo 24 horas después y, por último, una semana después.
- Las acciones son más eficaces que los pensamientos.
Mnemotecnia
La nemotecnia o mnemotecnia es el procedimiento de asociación mental de ideas, esquemas, ejercicios sistemáticos, repeticiones, etc. para facilitar el recuerdo de algo.
- Recordar cosas con el uso de la fantasía y con la asociación a objetos fijos. Intente recordar palabras raras o inusuales por la asociación con cosas sencillas.
- Exagerar lo que queremos recordar o hacerlo absurdo, divertido o incluso grosero.
- Emplear los colores para reforzar la imaginación.
Alimentar nuestro cerebro
- Las personas con mala circulación y que no se cuidan sufrirán, a largo plazo, problemas para pensar, aunque realicen actividades estimulantes.
- Evitar los alimentos que producen el llamado colesterol malo, obstruyen las arterias e impiden que el oxígeno llegue al cerebro. Comer verduras y frutas frescas, pasta, legumbres y alimentos que contengan magnesio, yodo y fósforo.
- El cerebro fabrica una sustancia llamada fosfatidil serina (FS) que sirve para mantener en buen estado las membranas celulares. Para poder generarla necesita vitaminas como la B12 y el ácido fólico.
Los enemigos del cerebro
El alcohol, el tabaco y las drogas favorecen la proliferación de los radicales libres e interfieren en la síntesis de neurotransmisores, lo que perjudica a la actividad cerebral.
Alcohol y tabaco: El consumo excesivo de alcohol disminuye nuestra memoria y envejece de forma prematura el cerebro. La nicotina afecta al riego sanguíneo y disminuye nuestra capacidad de atención y retención.
Falta de descanso: La asimilación y memorización de lo que hemos aprendido a lo largo del día se consolidan durante el sueño.
Fuente: www.estilosalta.com/
Etiquetas : concentración. stréss edad imaginación MEMORIA nemotecnia
En una serie de pruebas realizadas con ratones enfermos de Alzheimer, científicos del Salk Institute for Biological Studies de Estados Unidos han demostrado que el compuesto J147 es capaz de detener los devastadores efectos cerebrales que produce este trastorno. Aunque dicho compuesto aún no ha sido probado en humanos, los científicos creen que los resultados obtenidos en roedores demuestran su enorme potencial como tratamiento. Los investigadores desarrollarán pruebas clínicas con personas en un futuro próximo. Por Yaiza Martínez.En pruebas realizadas con ratones enfermos de Alzheimer, el J147 mejoró la memoria de estos animales y previno su daño cerebral. El nuevo compuesto, que ha sido desarrollado por científicos del Salk Institute for Biological Studies de Estados Unidos, podría ser probado en humanos en un futuro próximo.
Tratar varios factores
Según declaraciones de David Schubert, desarrollador del medicamento y director del Salk’s Cellular Neurobiology Laboratory, recogidas en uncomunicado del Instituto Salk, en las pruebas realizadas: “el J147 aumentó la memoria tanto de ratones normales como de ratones con Alzheimer, y también protegió el cerebro de los animales de la pérdida de conexiones sinápticas”. Salk añade que actualmente “no existe en el mercado ningún medicamento contra el Alzheimer con estas dos propiedades”.
Las conexiones sinápticas son aquéllas que se producen entre las neuronas o células cerebrales, y resultan esenciales para el funcionamiento normal del cerebro, porque garantizan la transmisión de los impulsos nerviosos.
Aunque todavía se desconoce si el J147 resultará seguro y efectivo en individuos afectados por el Alzheimer, sus creadores afirman que los resultados obtenidos con ratones demuestran el potencial del medicamento para el tratamiento de la enfermedad en humanos.
Una vía alternativa de investigación
El Alzheimer provoca un declive continuo e irreversible de las funciones cerebrales: produce pérdida de memoria y de habilidad para pensar claramente e incapacita para la realización de tareas simples, como comer o hablar. En sus últimos estadios, el Alzheimer es además letal.
Este trastorno está relacionado con el envejecimiento y aparece normalmente después de los 60 años, pero un pequeño porcentaje de familias presenta un riesgo genético de desarrollarlo precozmente. Por otro lado, el Alzheimer se encuentra entre las diez primeras causas de muerte.
Aunque su origen aún hoy es desconocido, parece que estaría causado por una compleja combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Los medicamentos aplicados hasta ahora para su tratamiento, comoAricept, Razadyne o Exelon, sólo han conseguido producir mejoras efímeras de la memoria, pero no han podido frenar el desarrollo del trastorno.
Para encontrar un nuevo tipo de medicamento más eficiente, Schubert y sus colaboradores no siguieron la tendencia de la industria farmacéutica, centrada principalmente en la investigación de los procesos biológicos implicados en las llamadas placas amiloideas.
Por esta razón, el científico y su equipo siguieron otra vía de investigación: utilizaron neuronas vivas desarrolladas en laboratorio para probar en ellas la efectividad de compuestos sintéticos como protectores de las células cerebrales, contra diversas patologías relacionadas con el envejecimiento del cerebro.
También para tratar otras enfermedades
Gracias a estas pruebas, los científicos descubrieron un compuesto mucho más potente que los hallados hasta ahora. Tal y como explica Marguerite Prior, investigadora asociada del Laboratorio de Shubert que dirigió el proyecto junto al investigador Qi Chen: “probando estos compuestos en cultivos de células vivas, pudimos determinar su comportamiento con una serie de problemas vinculados con la edad, y seleccionar el mejor candidato para tratar varios aspectos del Alzheimer, no sólo uno”.
Una vez seleccionado el J147, los científicos lo suministraron en primer lugar, por vía oral, a ratones corrientes. Posteriormente, en colaboración con Amanda Roberts, profesora de neurociencia molecular de The Scripps Research Institute, llevaron a cabo una serie de pruebas de comportamiento que demostraron que el medicamento había mejorado la memoria de estos animales.
Asimismo, en otras pruebas realizadas con ratones con Alzheimer, se constató que el J147 evitaba el declive cognitivo de los roedores. En concreto, estos animales produjeron, gracias al compuesto, más cantidad de una proteína conocida como factor neurotrófico derivado del cerebro o BDNF, que protege a las neuronas de los ataques tóxicos, ayuda a la formación de nuevas neuronas y propicia la conexión de éstas con otras células del cerebro. La BDNF está además implicada en la formación de recuerdos.
Dada la enorme capacidad comprobada del J147 para proteger las células nerviosas, los científicos creen que este medicamento podría ser efectivo para tratar otros trastornos neurológicos y no sólo el Alzheimer. Los enfermos de Parkinson, Huntington, esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o las personas que han sufrido infartos cerebralestambién podrían beneficiarse de él. Los resultados de esta investigación han aparecido publicados en la revistaPLos ONE.
Recientemente, hemos sabido de otros avances que hacen pensar en la próxima aparición de un tratamiento contra el Alzheimer. Por ejemplo, hace unos días hablamos del diseño de anticuerpos destinados a combatir la enfermedad, llevado a cabo por investigadores del Rensselaer Polytechnic Institute (RPI) de Estados Unidos.
En este caso, y según publicó el RPI, los científicos crearon anticuerpos destinados a neutralizar a proteínas nocivas, propiciadoras del desarrollo de la enfermedad, sin atacar monómeros inofensivos o péptidos individuales no relacionados con ella.
Además, el pasado mes de octubre, investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) hacían público su descubrimiento sobre el papel clave de los astrocitos, las células más abundantes del cerebro, en el desarrollo del Alzhéimer. Según publicó al respecto SINC, este trabajo también abre una vía al diseño de tratamientos eficientes contra la enfermedad.
Por último, el pasado mes de marzo, publicamos que un equipo de investigadores de la Universidad Northwestern de Estados Unidos había conseguido por vez primera transformar una célula madre embrionaria humana en una neurona específica, del mismo tipo que destruye la enfermedad del Alzheimer en sus estadios iniciales. Este logro abriría un camino a futuros transplantes neuronales como método de tratamiento.
Miércoles, 14 de Diciembre 2011
Además la investigación contribuiría a crear nuevos fármacos para luchar contra la enfermedad.
Un grupo de investigadores finlandeses ha descubierto un nuevo sistema para detectar el mal de Alzhéimer de forma precoz mediante un simple análisis de sangre, lo que podría permitir diagnosticar la enfermedad varios años antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Según publica el Centro de Investigación Tecnológica de Finlandia (VTT), científicos de este organismo y de la Universidad de Finlandia Oriental han detectado que el Alzhéimer es precedido de una “firma molecular” compuesta por tres metabolitos (moléculas producidas durante el metabolismo).
El estudio, publicado en la revista científica “Translational Psychiatry”, sugiere que la detección de estos biomarcadores en la sangre permite distinguir entre personas con problemas leves de memoria y las que se encuentran en fases tempranas de demencia.
De este modo, un simple análisis sanguíneo serviría para identificar a los pacientes con alto riesgo de desarrollar Alzhéimer, con lo que podrían adoptarse medidas preventivas para ralentizar e incluso prevenir la aparición de la enfermedad.
Para elaborar el trabajo clínico, el equipo de científicos finlandeses analizó durante más de dos años muestras de sangre de 226 ancianos, de los que 46 eran personas sanas, 37 tenían Alzhéimer y 143 sufrían deterioro cognitivo leve (DCL), una etapa previa a la demencia.
Una vez finalizado el periodo de seguimiento, 52 de los 143 pacientes con DCL habían desarrollado Alzhéimer. El análisis del plasma sanguíneo de estos ancianos reveló que se había modificado la composición química de su sangre, un signo de los cambios producidos en su cerebro.
“Establecer la relevancia patogénica de este tipo de biomarcadores predictivos no sólo puede facilitar el diagnóstico precoz, sino que además puede ayudar a identificar nuevas vías terapéuticas”, señalan los autores del estudio, dirigido por el profesor Matej Oresic.
Según Oresic, la investigación de estas sustancias químicas y su relación con el desarrollo del Alzhéimer podría ayudar a crear nuevos fármacos para luchar contra la enfermedad.
EFE